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La Biblia no es un libro cualquiera; es la Palabra de Dios inspirada y revelada para guiar al ser humano en la verdad. Su autoridad y suficiencia son pilares fundamentales de la fe cristiana y determinan cómo debemos acercarnos a ella.
La autoridad de la Biblia significa que es la Palabra de Dios y, por lo tanto, es la máxima norma de fe y conducta.
Inspirada por Dios: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16). Esto significa que cada palabra proviene de Dios y tiene su sello de verdad.
Infalible e inerrante: La Biblia no contiene errores en su enseñanza. "Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Lo que Dios ha revelado en la Escritura es completamente confiable.
Autorizada por Dios mismo: Jesús reconoció la autoridad de la Escritura cuando dijo: "Escrito está" (Mateo 4:4), citando el Antiguo Testamento como Palabra de Dios. No es un libro de meras opiniones humanas, sino la revelación divina.
La suficiencia de la Biblia implica que contiene todo lo necesario para nuestra vida espiritual y salvación.
Es suficiente para conocer a Dios y Su voluntad: "Las Sagradas Escrituras pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación por la fe en Cristo Jesús" (2 Timoteo 3:15). No necesitamos revelaciones adicionales para entender el mensaje del Evangelio.
Es suficiente para la vida cristiana: "Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina" (2 Pedro 1:3-4). Todo lo necesario para vivir conforme a la voluntad de Dios está en la Escritura.
Es suficiente para la iglesia: La iglesia no necesita nuevas doctrinas o tradiciones externas para ser edificada. La Palabra de Dios es la base sobre la cual se edifica la fe cristiana (Efesios 2:20).
Dado que la Biblia es la autoridad máxima y suficiente, debemos:
Leerla y estudiarla con diligencia, buscando conocer la verdad de Dios.
Someter nuestra vida a su enseñanza, permitiendo que transforme nuestro pensamiento y conducta.
Rechazar enseñanzas contrarias a la Escritura, discerniendo entre lo que proviene de Dios y lo que es invención humana.
Confiar en su mensaje, sabiendo que Dios ha provisto todo lo necesario en Su Palabra para nuestra vida y salvación.
La autoridad y suficiencia de la Biblia son fundamentos inamovibles de la fe cristiana. No necesitamos buscar fuera de ella nuevas revelaciones o verdades alternativas. Dios ha hablado, y Su Palabra es clara, suficiente y digna de obediencia. Como creyentes, estamos llamados a confiar, estudiar y aplicar las Escrituras en cada aspecto de nuestra vida.